Una creencia, una fe, una religion, una filosofia de vida hermosa se ha olvidado; la de nuestros ancestros, en todo el mundo esas almas sabias adoraron a la naturaleza, la respetaron, vivieron en armonia con ella, descubrieron que el principio divino hablaba en el viento, se movia en el agua, daba vida y la sustentaba en la tierra. Guardaron silencio para alcanzar la comunicacion perfecta con el Gran Espíritu, lograron adquirir verdadero conocimiento del ser, aprendieron y enseñaron, aun asi fueron olvidados. Un legado han dejado, esta en nuestras almas, esta en el mundo donde todavia crece una flor, donde una ave vuela surcando los cielos, es un legado invisible para quien no desea ver mas alla de si mismo, para quien se encuentra hipnotizado por el metal y ha perdido toda facultad de asombro, quien no escucha el llamado de su corazon y la voz de su propio espíritu que le recuerda el lugar privilegiado que ocupa en la tierra y su deuda con ella, esa voz que dice que este es nuestro hogar y no lo reconocemos. El Gran Espíritu nunca ha guardado silencio, solo no hemos sabido escuchar debido al ruido orgulloso de nuestro ego, a la voz incosciente de deseos que tal vez nunca se realicen si no caemos en cuenta que dejamos que nuestro hogar se desmorone.
Volvamos a nuestras raices, recuperemos el legado antiguo y sabio de aquellos que vivieron en armonia con la tierra, quienes amaron y defendieron su hermosa morada ( el planeta). Escuchemos como el Gran Espíritu nos habla desde su voz silenciosa a nuestro propio silencio, recordemos que somos sabios por naturaleza e inconscientes por necedad.
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